OFELIA VICTORINO
“Si dejase ahora de trabajar y buscase otro empleo, me meterían en el mismo saco que a los ‘sin papeles’”

Ofelia nació en Ayutla, México. Lleva 30 años trabajando en España, pero nunca había vivido el racismo hasta la llegada masiva de inmigrantes de los últimos años. Reconoce que es un problema porque la sociedad no ve más allá y los tratan a todos por igual, a pesar de que ella obtuvo la nacionalidad en 1992. Su hija, María Teresa, aunque es española posee unos rasgos físicos que la convierten en inmigrante a los ojos de los demás.
P- ¿Cuantos años hace que vive en España?
R- «Vine en el año 77, cuando tenia 18 años. Conocía a una familia española que vivía allí, yo cuidaba a sus niños y me ofrecieron venir… y yo por conocer y por saber cosas me vine. ¡Pero no sabia ni siquiera dónde estaba España! Allí, en México, siempre decían que cuando sales a conocer cosas vuelves de otra manera, por eso creí que iba a ser una buena experiencia.»
P- ¿Por qué decidió quedarse?
R- «Yo vine con intención de trabajar, de mejorar y no sabía cuando iba a volver. La familia que yo conocía iba y venía, así que me ofrecieron venir y decidí quedarme porque no me gustaba la vida que llevaba allí. Era una vida muy de monte, de pueblo, nos bañábamos en el río, teníamos que hacer fogones con leña…Yo no iba a la escuela, no sabía que iba a ser de mi vida allí, no veía nada para el futuro. Empecé a cuidar a esos niños en Acapulco y allí comencé a ver otra vida distinta. Y cuando vine a España ya vi que el cambio era totalmente diferente.»
P- ¿Y una vez aquí?
R- «Estuve en España cuatro años, y volví, pero echaba de menos esto, así que regrese. Hasta el año 85 continué cuidando a los niños de esta familia pero me casé y después de nacer Tere, ya tuve que buscar otra forma de vivir, de mejorar, de ganar más dinero, porque el sueldo de asistenta no era suficiente para cuidar a una hija. Tenía que buscar algo más. Las asistentas de entonces no tenían tantos derechos, seguros, Seguridad Social, etc., y yo ganaba muy poco. Cuando empecé a buscar otro trabajo, siempre lo hacía en oficios que se me daban bien y en los que podía demostrar lo que sabia.»
P- ¿Cómo consiguió la nacionalidad?
R- «Yo tenia derecho a nacionalizarme cuando me casé, pero me separé y después de muchos años me di cuenta de que la nacionalidad era importante. Yo vine a trabajar con mis papeles en regla, los sellaba cada poco, eran como una licencia, un permiso de residencia en España. Pero la nacionalidad no la adquiri hasta el año 99, después de tres años de pedirla una vez separada. Yo no necesitaba ayuda de mi marido, no vi que la nacionalidad fuese tan importante, hasta que me encontré sola y me di cuenta, entonces la pedí y a los tres años me la dieron.
Yo tire sola por mi familia porque no quería ayuda de mi marido, pues después ni siquiera la tenía. Cuando fui a pedir la nacionalidad necesitaba personas que avalaran mi estancia aquí, que me conociesen y respondieran por mí, tenia que constar los años que llevaba viviendo aquí y hacer una especie de juramento de que trabajaba aquí, etc. Y ahí estuvieron conmigo mis amigos, los que me ayudaron desde que vine a España. Al principio pensaba que no tenia tanta importancia pero cuando me vi sola y se me acabó el permiso de residencia de cinco años necesitaba un trabajo estable, la nacionalidad, etc.»
P- ¿Al llegar, los españoles tuvieron un buen trato con usted?
R- «En España hubo mucha gente que me ayudó, no tuve problemas por ser inmigrante. La gente me adoraba, era yo prácticamente la única que estaba en León.»
P- ¿Tuvo problemas? ¿Había racismo?
R- «Conmigo no hubo problemas, de hecho me entrevistaron varias veces en la radio, querían que fuese a contarles mi experiencia porque era muy abierta, me relacionaba con gente a la que apenas conocía. Yo no he tenido problemas con la gente que conocí porque en seguida supieron como era, incluso les despertaba simpatía por el hecho de ser diferente.»
P- ¿En qué ha cambiado esa situación, las intenciones actuales de los inmigrantes?
R- «Antes, la gente venia a trabajar y a buscarse la vida, pero ahora es diferente.»
P- ¿Cual es la mayor diferencia entre cuando usted vino y el fenómeno de la inmigración actual?
R- «Lo que te he dicho antes, los objetivos. Ahora los inmigrantes vienen con otra idea, vienen buscando no la forma de estar bien, de ganar un sueldo, etc. Vienen a ver que pillan, a intentar mejorar a cualquier precio. Ahora el que tiene trabajo bien, pero el que no lo tiene ni quiere trabajar es de otra manera. Los que estamos aquí lo vemos de otra manera. Yo vine con un contrato de trabajo desde allí y con un permiso de residencia avalado por una familia, pero ellos no, vienen a intentar conseguir lo que sea, de forma ilegal, muchos a robar… tienen otras intenciones.»
P- ¿En qué les perjudica eso a los que llevan aquí mucho tiempo?
R- «El único problema que yo veo es que a todos nos tratan por igual. Si yo ahora dejo de trabajar y me voy a buscar la vida no me darían ni la oportunidad de demostrarles lo que sé hacer, me meterían en el mismo saco de los inmigrantes actuales, me juzgarían antes de tiempo. Sería mas difícil encontrar trabajo, habría menos sitios donde buscar, menos puestos disponibles…No es lo mismo buscar en un sitio que en diez y tampoco es lo mismo que busque una persona a que busquen diez. Digamos que no perjudica, pero tampoco ayuda.»
P- ¿Nunca ha vivido un episodio racista?
R- «Si, eso sí. Yo soy una trabajadora, pero ahora muchas extranjeras vienen buscando hombres, o a robar… y mucha gente nos mete en el mismo saco. Alguna vez he notado distinciones en cuanto al trato que recibo en las tiendas, en los bares, etc. A mi me tienen que atender igual que a otra persona y mi dinero vale lo mismo que el de otra persona. Normalmente no me dicen directamente nada, pero lo dejan caer. Yo trabajo y cotizo en España desde hace muchos años. Y a mi me ven de primero los rasgos y dicen: “mira, otra que viene a lo mismo”. Una vez incluso me preguntaron en qué casa de acogida estaba.»
P- ¿Y eso le afecta?
R- «La gente que no me conoce puede pensar lo que quiera, porque yo sé que la que me conoce desde hace años no lo piensa. Yo no le doy importancia porque la gente que me juzga sin conocerme simplemente son ignorantes y yo confío en que cuando me conozcan pues ya…
Antes era la novedad, me veían por la calle o en las tiendas y me hablaban por la simpatía que les despertaba el ser diferente, pero ahora es distinto por eso, por la gente que viene, que se casa por traer a sus hijos, viven a costa de sus parejas, etc. Y de mí, como estoy sola, separada y con mi hija, mucha gente piensa que yo voy a hacer lo mismo, y no es así.
Es una situación extraña porque no puedes salir tranquilamente. No puedes estar con un hombre porque ya hablan y eso no se puede hacer. No puedes generalizar los casos concretos. Yo considero que esa gente es ignorante porque juzga sin conocerte. A esa gente hay que dejarla aparte y decirle “mira, cuando vengas por las buenas me hablas”. Yo estoy muy a gusto por lo que hago y con lo que tengo. Hay muchas veces que he estado con alguien tomando algo y no me lo dicen directamente, pero les oigo expresiones como: “oye, mira a ver, ten cuidado con la cartera” (risas) ».
P- ¿Cómo cree que hubiese sido el caso al revés, el de una persona que emigra a México? ¿El trato hubiese sido el mismo?
R- «No hija, si vas tú por ejemplo te adorarían (risas). El trato seria diferente porque los españoles tienen mucha más cabeza. Que no me estoy llamando tonta ¿eh? (risas) Pero en México es distinta inteligencia. Nosotros somos muy de atender a la gente, de vivir para los visitantes, para los extranjeros… En España eso cambia, los españoles a lo mejor son mas fríos, pero por ejemplo yo cuando vine no me puedo quejar, no tuve problemas. Los problemas los tengo ahora por esa generalización de la que te hablaba».
P- ¿Ha vuelto a México después de todo esto?
R- «Si, volví hace años, con Tere. Hacía 23 años que no regresaba».
P- ¿Y ahora, cuando ha vuelto, hay algo que eche de menos?
R- «No, yo echaba de menos León estando allí (risas). Las comodidades que tengo aquí, mi coche… Estando aquí echo de menos México, la familia, el clima, pero yo creo que ahora mi familia esta aquí, en la gente del día a día. Mi familia es mi familia por sangre, pero si a mis sobrinos no les pudo dar un beso cada día y en cambio a mi vecina sí… En ese sentido sí me pueden juzgar por ser muy despegada de mi familia, pero es extraño. A mi amigos les cuento mis problemas, pero a mi familia le cuento las cosas buenas, las malas las evito por no hacerles daño. Es lo que yo pienso y lo que he llevado a cabo estos años. A mi nunca me han oído quejarme, allí además es otra cultura y otra forma de pensar. La mujer es sumisa, ha nacido para casarse y tener hijos y yo vengo de una familia muy humilde donde eso se lleva a cabo a rajatabla. Están como una piña en la familia y la cultura es muy diferente. Por ejemplo, ellos no saben que yo estoy separada, no lo concebirían igual que se concibe aquí».
P- Entonces para usted la situación en España sería muy complicada por el hecho de haberse criado en esa cultura
R- «Sí, pero no tanto cono lo hubiese sido para ellos. De los ocho hermanos, fui yo la única que me escapé, porque siempre he sido muy rebelde y esto iba mas conmigo».
P- ¿Cree que en España se ayuda en algo a los inmigrantes?
R- «Yo eso no te lo sé decir, yo conozco gente de muchos sitios, pero no conozco ninguna asociación. La gente con la que yo trato es porque nos vamos conociendo de casualidad, nos encontramos por la calle, nos apoyamos los unos a los otros, pero no hay ningún sitio donde tengamos la posibilidad de contactar unos con otros. La mayor ayuda la tienen en la gente que tiene ganas de apoyarlos, pero no creo que haya una concienciación social tan grande».
P- Si su hija decidiese irse a vivir otro país, ¿le pondría pegas?
R- «No porque mi experiencia no ha sido mala. Igual que lo hice yo, lo importante es que sea consciente con lo que haga y nada más».
P- ¿Se arrepiente de haber venido?
R- «No, sinceramente no me arrepiento para nada, a pesar de no saber nada sobre España, aprendi a vivir aquí, salí adelante y lo más importante: conseguí estar a gusto».
MARÍA TERESA COLADO
“Soy diferente. A los cinco años la única morenita de mi clase era yo y eso es evidente”
María Teresa Colado es española, pero la situación de su madre ha hecho que no viva la inmigración como el resto de personas en este país. Sólo ha visitado México una vez, pero ha sido suficiente para despertarle las ganas de trasladarse allí a mostrarles lo que hay más allá de su cultura.
P- A pesar de que ha nacido en España, ha heredado los rasgos latinos de su madre. ¿Le suelen considerar inmigrante?
R- «No, no, yo me siento de allá. Siempre me he sentido de allí, pero mi problema no es que me sintiera de allí, sino más bien que no me sentía de aquí. No es que la gente me hiciera sentir así, que también, pero es que está claro: soy diferente. A los cinco años, la única morenita en mi clase era yo, y eso es evidente.»
P- ¿Ha tenido algún problema con esto, algún acto racista?
R- «Yo esos problemas nunca los tuve, yo formé mi manera de ser a raíz de eso, de ser diferente, porque yo me daba cuenta, pero hasta los 18 años no tuve problemas. A partir de esa edad, a mí sólo con una mirada ya me paran los pies. Me miran como diciendo: “¡Eh! Tú, negra, que esto es mío, vete para tu país”. En España, cada uno defiende mucho lo suyo.»
P- ¿Cree que los españoles consideran la inmigración como una amenaza?
R. «Si, es que lo somos. La inmigración es una amenaza porque piensan que los extranjeros vienen a arrebatarles lo suyo y de hecho muchos inmigrantes así lo hacen. No simplemente es la conciencia de los de aquí, también es la de los de allí. Mucha gente viene sólo a trabajar y yo creo que los que vienen a trabajar, lo consiguen. Pero hay gente que en su país no vive tan mal y que viene aquí simplemente a por más. Les mueve la ambición. Y es que es imposible, porque aquí ganan más de lo que gastan allí. Por ejemplo, en Ecuador, los sueldos son más bajos, pero los productos también cuestan menos. Aquí trabajan por menos dinero que los españoles porque no necesitan ganar tanto como ellos, es normal que los españoles se sientan amenazados, les quitan muchos puestos de trabajo de esa manera.»
P- ¿Se siente impotente porque le consideren inmigrante siendo española?
R- «Yo no he vivido la inmigración de esa manera. He estudiado, tengo mi mundo formado, soy española totalmente… Pero tengo un punto de rebeldía porque la gente me considera diferente, y no para bien.Yo he vivido muchos actos de racismo, aunque no suelen venir a decirme nada. Es más bien cuando yo salto por mi manera de ser, que me dicen: “tú te callas por ser negra”, como si no tuviera derecho a ser como soy, y eso no es así. Es una impotencia porque ante eso no puedes hacer nada, son insultos gratuitos pero son insultos para ellos, producto de su inseguridad, no de la mía.»
P- ¿Cómo cree que se puede cambiar eso?
R- «Yo creo que no hay manera de cambiarlo, además cada vez es más grande, el racismo crece a un ritmo desmesurado. Pero todo es racismo, es lo mismo que cuando yo le digo a una rubia: “cállate anda, que rubia tenias que ser”. Ellos me dicen: “cállate, que negra tenias que ser”. Los seres humanos somos así, egoístas, carne débil.»
P- ¿Cuándo estuvo en México qué sintió?
R- «México tiene muchas clases sociales, y eso es un problema. Yo me iría a vivir allí, pero a la zona de mi madre, a esa clase humilde. Cuando yo fui, paradójicamente viví el racismo allí, me apartaban de ciertas cosas o conversaciones. Cuando yo daba la idea de nuevas oportunidades o les abría una puerta, no lo tenían en cuenta alegando que yo lo tenia todo. Y también me discriminaban por ser mujer.»
P- ¿Cómo ve usted su situación?
R- «Es un enfrentamiento muy duro. Allí nadie quiere mejorar, ellos piensan que allí lo tienen todo, mejores valores… pero luego resulta que sus hijos quieren estudiar y no pueden porque no hay oportunidades. Son ellos mismos los que no quieren venir, por miedo o porque están anclados en esa cultura tan cerrada, pero yo creo que ellos no pueden estar a gusto allí, porque son ignorantes y la ignorancia provoca sufrimiento y dolor. Ignoran a las mujeres, que no pueden ser más que amas de casa, las violan una y otra vez en la misma familia… Hay que ofrecerles oportunidades y si ellos no vienen porque no pueden, hay que ir allí y enseñárselo mediante la educación. Las mujeres allí no son nada, no pueden hacer ni un deporte, no se las tiene en cuenta y es por ignorancia. A mi eso no me deja dormir, a mi me envenena, es muy triste.»
P- ¿Y cómo fue la relación con su familia?
R- «Allí yo era considerada una persona muy rara. Para empezar llegue en minifalda y cuando bailaba, mis tíos me decían “mira a ver como te mueves, que no quiero tener mañana a todos los vecinos aquí”».
P- Es otra cultura, pero ¿aun así se iría a vivir allí?
R- «Sí, porque si algo he aprendido de mi madre y de mis propias experiencias es que tienes que ser tu mismo aunque seas un bicho raro. Y yo fui un bicho raro allí igual que lo soy aquí. Pero qué mas da, que mas me da ser un bicho raro allá donde vaya (risas).Mira yo creo que si fuese allí a ayudar, tal vez de cada diez mujeres, nueve me pedirían ayuda, pero sólo se atreverían dos. Pues si puedo salvar a dos mujeres ya habrá merecido la pena».
P- ¿Y cómo les ayudaría?
R- «Por ejemplo, formaría empresas de mujeres. Ellas no creen que puedan mantenerse solas, sin un hombre. Simplemente con un kiosquito, a una mujer ya le daría para vivir, para comer todos los días, pero ellas eso no lo conciben».
P- Entonces ¿iría sólo por ayudar?
R- «Si, si iría. Es más, iré. Por ejemplo mi madre no piensa igual que yo y no tiene ánimos de meterse allí otra vez, y lo entiendo. Pero yo querría mostrarles que la vida no acaba ahí, que no tienen por qué quedarse con esa mierda de vida si no la quieren, que hay algo más. Que es maravilloso, que con educación, todo es diferente. Allí la gente es muy sincera, muy cálida, va de frente, no se mueven por intereses ni por motivos económicos. Si mejorase el país y la cultura, sería genial. Pero habría que cambiar por lo menos eso, el que los hombres no se vean poseedores de una mujer. Yo como mujer lo veo muy injusto. Tengo una prima de 25 años que tiene cinco hijos, es muy injusto… ¡que yo no aguanto ni a un perro! (risas). No puede ser, me asusta. Eso me come el alma. Aquí mucha gente cree que el mundo acaba en España y se quejan de unas injusticias… por Dios, que no las hay, las hay allí, que no hay oportunidades».
P- Viendo la situación, teniendo en cuenta cómo vienen los inmigrantes ahora ¿cree que su madre tuvo suerte?
R- «No, la suerte se la buscó ella. Mi madre no tuvo suerte. Fue buena con todos, con el bueno y con el malo. ¿Te parece eso suerte? Lo que pasa es que mi madre esta abierta a todo tipo de oportunidades. ¡Ole por ella!. Normal que haya conseguido lo que quiere, y que haya conseguido su felicidad».
P- ¿La inmigración se trata igual aquí que en otros países?
R- «No. Además en España… han salido de una dictadura, se han desarrollado muy rápido, ha venido la inmigración, les viene grande esta situación, no saben como controlarlo. Aquí hay una pequeña guerra psicológica que tiene su base en el racismo y en la intolerancia y yo creo que eso es lo que hace que en muchas ocasiones se creen bandas, que no les exculpo, la violencia no tiene justificación, pero también habría que ayudarlos y en España la gente no esta dispuesta».
P- ¿Por qué cree que vienen de esa manera, en cayucos, arriesgando su vida?
R- «Porque eso no es vida, para nadie. Te vetan, no eres persona. Aún viniendo en cayuco y arriesgando su vida, van a tener más oportunidades aquí que allí. Si yo estuviese en esa situación, estoy segura de que sería la primera en tirarme al océano. Los inmigrantes tienen muchas cosas buenas que aportar, pero los españoles aún no hemos aprendido a valorarlo.»
Me parecen interesantes ambas formas de pensar, y reveladoras, la verdad. Como una habla desde la sensatez que da la madurez y la otra, a su manera tambien muy madura, quiere cambiar el mundo, o al menos una parte de el. Por mi parte, creo que todo tiene mucho mas trasfondo que lo que Tere expresa en la entrevista.
Me encanta ver como hay inmigrantes que realmente si han venido a cambiar su vida; estas historias si que deberian llegar a la sociedad, y no solo las que salen en las noticias, que en parte acaban fomentando, sin quererlo, el racismo
Impresionante. Me ha encantado la dirección por la que has encauzado la entrevista, y también todo lo que nos han mostrado las dos entrevistadas.
Por desgracia, los medios siempre muestran cómo se sienten los españoles con respecto a los inmigrantes y nunca al contrario. Si acaso narran su historia hasta llegar aquí cuando podría ser un guión cinematográfico, pero no nos informan acerca de cómo ven ellos el problema, cómo lo afrontan, cómo nos ven a nosotros, qué piensan, qué inquietudes tienen…
Mis felicitaciones tanto para ti, Thais, por la entrevista, como para Ofelia y Teresa por mostrarnos un trocito de ellas
Me ha encantado esta entrevista, el poder leer lo que piensan y cómo lo ven ellas, ya que ayuda a entender la situación.
Un saludo
Sin palabras….Aún conociendo a las entrevistadas ya de años, acabo de descubrir una faceta suya que desconocía. Eso sólo se logra con una buena entrevistadora que sepa clavar el objetivo de su entrevista. Mis más sinceras felicitaciones para la entrevistadora y para las entrevistadas por compartir con nosotros un trozo de vuestra vida que desgraciadamente a veces no nos damos cuenta de lo que hay…
Felicidades.Creo que me has dado una leccion, aparte de hacer muy buen trabajo.Gracias.
He aprendido que pese a todo tu esfuerzo como periodista…. como la entrevistada no mida sus palabras… eso queda muy Tere Colado, y lo objetivo no es asi.Aprendere a medir mas mis palabras.
EXCELENTE
Me ha encantado!
Buen trabajo Thais.Tanto por entevistarlas en este momento tan apropiado como por escribir sus palabras tal cual han salido de sus bocas,sin tapujos ni ataduras.
Y me ha conmovido porque aún conociendo a las dos entrevistadas desde hace mucho tiempo nunca llegas a imaginar lo duro que pueden ser para ellas vivir en un país en el que las personas por su ignorancia tratan por igual a la gente de fuera que viene a conseguir una vida digna con los 4 inmigrantes que roban,matan y hacen clanes para liarla por las calles.
ENHORABUENA!
PD:Esta entrevista no tendría que quedarse solo en este blog y tendría que salir a la luz para que la vieran mucho más españoles.