“Lo más gratificante de ser educador social es tener la capacidad de enseñar a convivir”
Álvaro creció en una familia marcada por el fenómeno de la inmigración cuando aún era visto como una manera de ir en busca de una mejor calidad de vida. A los 19 años estudia Educación Social para intentar que las personas marginadas de distintos ámbitos sociales aprendan a convivir por sí mismas en una sociedad que todavía les da la espalda.
¿Qué diferencia hay entre Educación Social y Trabajo Social?
La diferencia está más que nada en la práctica. Ellos se dedican más a temas jurídicos y papeleo y Educación social es más dinámica, se trata de educar. En teoría ellos no pueden enseñar conocimientos, se supone que son los responsables de los asuntos legales pero como la carrera de Educación Social aún no está muy reconocida, a la hora de la práctica se mezclan. En la televisión, por ejemplo, el otro día hablaban de la figura del mediador, es decir, una persona que trabaje en un colegio resolviendo conflictos internos entre profesores y alumnos y demás. Decían que tenía que hacerlo un trabajador social, pero yo considero que ellos de educación saben mucho menos porque las asignaturas de la carrera están menos orientadas a enseñar. No veo de mucha utilidad tener conocimientos de temas jurídicos en un colegio, donde lo que se trata es de intentar educar a los alumnos.
¿Y en qué se diferencia de Educación Especial?
La mayor diferencia es que ellos tratan con personas con alguna discapacidad, con disminuidos. Nosotros también podríamos trabajar con ellos, por los conocimientos que adquirimos durante la carrera, pero lo mismo que no nos gusta a nosotros que los de Trabajo Social se metan en nuestro campo, el suyo lo respetamos.
Entonces, ¿cuáles son los principales ámbitos que trata la Educación Social?
Va desde marginados, toxicómanos, inmigrantes, presos, reinserción social en los colegios, educación de adultos, minorías étnicas, cuidado de la tercera edad… Intenta fomentar las habilidades sociales de todas estas personas.
En el momento en que tú empiezas a trabajar con una persona de uno de esos ámbitos, ¿cuál sería tu objetivo?
Depende de qué persona sea. Por ejemplo, si fuese con un inmigrante, la mayor parte de los que llegan a España no saben hablar castellano, sería un buen comienzo… Les enseñaríamos lenguaje, matemáticas… lo mínimo para convivir, también costumbres y demás. Sería como educar a un niño pequeño desde el principio, pero con el añadido de insertarle en una sociedad totalmente nueva para él.
¿Por qué estudias Educación Social?
Por vocación. Si lo pensara desde el punto de vista de trabajar de ello para ganar mucho dinero no lo haría, el trabajo no da para mucho. Me gustaban las dos, Educación Social y Trabajo Social, pero luego me di cuenta de que esta carrera iba a ser mucho más práctica, es como más humana, se establece más contacto.
¿Has tenido oportunidad de trabajar con gente con problemas de integración social?
Sí, estuve en el colegio Gabriel y Galán. El 80% de sus alumnos son inmigrantes o gitanos y la mayoría tenían problemas familiares, familias con cinco hermanos, estaban desatendidos… la madre los aparcaba en el colegio y allí se quedaban hasta la hora de volver, que la mayoría se iban solos a casa a pesar de que eran niños de tres a diez años. Había un niño que con seis años ya tenía clara cuál era su mayor aspiración: atracar un banco, no pensaba en trabajar. Eran niños a los que les costaba mucho jugar con el resto, nosotros fomentábamos su integración.
¿El otro 20% del colegio eran niños sin problemas?
Sí, se supone que sí. Se trataba de que ese 80% se integrase en un ambiente normal, pero el colegio se está quedando vacío. Muchos de los alumnos se cambian al centro de enfrente que es concertado. Se van a colegios donde no haya tantos inmigrantes.
¿Y por qué crees que la gente lo ve como algo negativo?
Por su mentalidad. Los inmigrantes son malos y los gitanos también y mi niño no puede juntarse con ellos porque si no, no va a aprender… y se está convirtiendo en un gueto ese colegio.
Pero ese 80% de los niños que tiene problemas, ¿en realidad molesta al resto?
No, yo los vi como niños normales. Es verdad que estaban acostumbrados a estar siempre por grupos: gitanos con gitanos, marroquíes con marroquíes, etc, pero en el momento en que se preparaba una actividad en grupo, aunque les costaba, se hacía como con cualquier otro niño, a base de juegos y demás se les iba juntando sin problemas.
¿Crees que los niños aprendieron algo durante tu estancia allí?
Espero que sí, pero el mayor problema es que el colegio no estaba preparado y nosotros no nos veíamos con suficiente autoridad como para hacer muchas cosas. Lo que más nos proponíamos era que se integrasen en juegos colectivos porque daba mucha pena verlos jugar solos. Pero cuando estás allí te das cuenta de que el problema no lo tienen ellos por no querer jugar, es que la motivación era muy escasa. No tenían medios, sólo había un balón de fútbol.
¿Es un trabajo gratificante?
Sí, mucho. El ver como el niño te agradece que quieras estar con él. El primer día, en cuanto nos vieron se pusieron muy contentos. Por fin había alguien que les iba a prestar atención, que jugaba con ellos… Se alegraron muchísimo, se ponían a gritar y a saltar, nos daban abrazos…
¿Entonces estaban desatendidos también dentro del propio colegio?
Sí, está muy abandonado. Los profesores pasaban por el patio sin más, el director apareció una vez por allí de los casi tres meses que estuvimos, tenían dos cuidadoras pero sólo estaban pendientes de que no se pegaran y nada más. Nosotros teníamos función de cuidadores, no nos dejaban hacer nada más. Sólo nos dieron un balón y una cuerda para todas las prácticas. A las clases teóricas no asistimos, no sé cómo serán, pero me lo imagino… Una vez estuve en una clase y allí no había ni siquiera sillas. Se lo dijimos a uno de los profesores de la universidad y nos dijo que podíamos hacer un grupo de trabajo para intentar mejorar esa situación, y en ello estamos.
¿Qué tipo de educación teórica recibían allí?
Pues no sé, yo creo que les enseñaban a leer y a escribir y poco más. Lo básico para poder ponerse a trabajar en cualquier cosa al terminar el colegio. Pero a ningún niño se le veía con aspiraciones de hacer nada en el futuro.
¿Crees que los niños que estudien en un colegio de esas características tendrán las mismas oportunidades que los que estudien en colegios normales?
Yo creo que seguirán estando marcados. Supongo que lo que pensarán los profesores es que no tiene remedio, y lo dejan pasar y entonces es cuando ya no hay vuelta atrás y se presenta un niño en el instituto sin saber casi ni sumar. Y supongo que es por eso por lo que les marcará bastante.
¿Qué es lo que más aprendiste tú de los niños estando allí?
Sobre todo lo agradecidos que son y lo fácil que es trabajar con ellos. Era proponerles algo y en seguida querían, todo lo que era nuevo les gustaba mucho.
¿Qué es lo más duro trabajar con gente con problemas de integración?
Las situaciones a las que te puedes enfrentar, que nunca lo sabes. Por ejemplo en el colegio, los niños iban solos a casa a pesar de que vivían a quince o veinte minutos. En el caso de los inmigrantes, por ejemplo, las situaciones en las que se tienen que ver son realmente duras, es lo más complicado.
¿Crees que es un trabajo agradecido?
Con los niños sí, porque enseguida lo demuestran pero dudo mucho que notes esa misma sensación al trabajar con un toxicómano o un preso. No sé si es agradecido, pero sí es muy importante. Que a un inmigrante que llegue a España alguien le tienda la mano es esencial y creo que bastante positivo.
¿Cómo se consigue que una de estas personas se integre totalmente en la sociedad?
Es muy complicado, estando con él día a día, poco a poco. Pero es muy difícil porque hasta que la sociedad no los acepte, no van a poder conseguirlo. A una persona que ha estado en la cárcel, aunque ya esté capacitado para reinsertarse en la sociedad, siempre va a estar marcado por eso, se le va a discriminar en cierto modo. Yo estuve un día de visita en la cárcel para acercarnos un poco más a esa realidad y allí todos nos contaban sus problemas. La mayoría de ellos estaban allí por una mala elección en un momento determinado de su vida de la que se habían arrepentido cada día. Y a los inmigrantes igual, eso tiene que ir cambiando poco a poco.
¿Qué crees que se puede hacer para mejorar eso?
Hasta que la gente no cambie su modo de pensar, creo que no hay nada que hacer. Piensan que el inmigrante viene a quitarles el dinero, el trabajo, a robar… y así nunca lo verán como algo positivo.
¿Consideras que eso en parte es verdad?
Hay de todo, como aquí. En la cárcel en la que estuvimos el 75% eran inmigrantes y la mayoría de ellos había venido a España transportando droga en el vuelo para poner financiarse una vez establecidos aquí. Les habían detenido y no conocían nada más de España que el aeropuerto, los juzgados y la cárcel. Evidentemente está mal lo que han hecho, pero yo no los veo como algo malo ni como un problema, lo han hecho por necesidad.
¿De todas las especialidades que puedes llegar a manejar cuando trabajes, cuál es la que más te gusta?
Lo que más me gustaría es trabajar con menores en riesgo, es decir, en un centro de menores, con inmigrantes, con toxicómanos o en una cárcel. La visita a la cárcel me encantó porque me di cuenta de que no es como aparece en la televisión, no están siempre metidos en sus celdas. Tienen una gran variedad de actividades, tenían polideportivo, grupo de música, teatro, una emisora de radio, aulas en las que daban clase de todo tipo… Me gustó verlo porque la mayoría de los que estaban allí nunca habían tenido la opción de aprender cosas nuevas y se les veía muy ilusionados, por ejemplo aprendiendo a leer.
¿Crees que eso es positivo a pesar de que la sociedad no les vaya a aceptar de todas formas?
Sí, porque no es lo mismo el inmigrante que puede optar a un trabajo y formalizarse con su familia que el que viene sin saber nada de España y va a estar más marcado por eso. Muchos inmigrantes saben que aquí se está mejor que en su país, a pesar de llegar y que los metan en la cárcel, como los ejemplos que he dicho antes. Es o morirse de hambre, o venir aquí como sea y la mayoría prefiere llegar a España aunque sea para pasar tres años en la cárcel porque van a mejorar de todos modos. De hecho muchos inmigrantes argumentan que no tienen papeles para que los metan presos.
¿Por qué crees que es más gratificante ser educador social que educador a secas?
Porque a un niño está bien enseñarle matemáticas, lenguaje… cosas así. Pero siendo educador social tienes la capacidad de enseñarle todo eso y además a integrarse y a convivir. Ves como poco a poco va evolucionando, ves que cada vez está mejor. Son cosas que considero más importantes.
¿Crees que la sociedad valora el trabajo que hace un educador social?
No. Además de que la carrera es nueva y aún no se valora, mucha gente piensa que eres en parte responsable de traer aquí a gente que te va a venir a quitar el trabajo y a robar.
¿Cómo ves el problema de la inmigración en España?
Yo lo veo algo positivo, traen diversidad y sin ellos no estaríamos como estamos, de hecho muchos puestos de trabajo se quedarían vacíos. Es algo que a mi familia le ha pillado de cerca, mis padres tuvieron que marcharse siendo pequeños y no me hubiese gustado que ellos hubiesen sido marcados por esta razón. Muchos españoles ya no se acuerdan de que ellos también tuvieron que emigrar y no creo que en su momento les gustase que hablasen de ellos como se hace ahora con los inmigrantes en España.
